AOWD

Pues eso, que hace un par de dias recibí un papelito y esto
AOWD
Estoy que doy palmadas con las orejas

Publicado en on 23 Abril, 2009 at 17:10 Comentarios (1)

EGO, ego y más ego

Pues eso, que he llegado a las 10000 visitas, y me hace ilusión, punto pelota.

Dibujo

Publicado en on 16 Abril, 2009 at 1:21 Comentarios (3)

Roscón de Reyes-Pascua…

Ingredientes:

700 gr. de harina.

70 gr. de mantequilla.

20 gr. de levadura de panadería.

7 – 8 cucharadas de azúcar.

3 – 4 Huevos.

Agua.

¼  l. de leche.

Fruta seca confitada y esencia de anís (al gusto)

Preparación:

Diluir la levadura en ½ vaso de agua tibia.

2. Levadura disuelta

Añadir 125 gr. de harina, trabajar hasta conseguir una masa suave y formar una bola.

3. Primera masa

Dejar reposar tapada con un trapo unos 30 minutos.

5. Primera masa fermentada

Poner el resto de la harina en un cuenco y añadir la leche tibia con el azúcar, la mantequilla ablandada, los huevos
4. Saben lo que les espera
y unas gotitas (pocas) de la esencia de anís.

Trabajarla hasta conseguir una pasta homogénea.

Mezclar con la primera masa, trabajarla unos 10 minutos y dejar reposar 2 horas, en un cuenco, tapado con un trapo.

6. Segunda masa7. Segunda masa fermentando8. Segunda masa a punto de escaparse del bol

Engrasar con mantequilla una bandeja de horno, poner la masa sobre ella y darle forma de corona o roscón. Dejarlo reposar hasta que aumente de volumen.

Colocar los trozos de fruta hundidos un poco en la masa.

Cocer a horno fuerte unos 40 minutos.

9. Al horno!10. Cociendose (y sigue creciendo!)

Espolvorear con azúcar por encima.

11. Roscos!

Dejar enfriar.

12. Bocadito

Nota: yo no le puse la fruta escarchada, simplemente porque no me gusta demasiado.

Nota 2: si quereis ver las imágenes un poco mas grandes, pulsad en ellas y ya está.

Publicado en on 13 Abril, 2009 at 13:44 Comentarios (3)

Personality Disorder Test

Publicado en on 4 Abril, 2009 at 16:32 Comentarios (3)

Juan II

CUANDO JUAN VOLVIÓ A LA BANDADA ya en la playa, era totalmente de noche. Estaba mareado y rendido. No obstante, y con verdadera satisfacción, dibujó un rizo para aterrizar y una vuelta rápida justo antes de tocar tierra. Cuando sepan, pensó, lo del descubrimiento, se pondrán locos de alegría. ¡Cuánto mayor sentido tiene ahora la vida! ¡En lugar de nuestro lento y pesado ir y venir a los pesqueros, ¡hay una razón para vivir! Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia y habilidad. ¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!

Los años venideros susurraban y resplandecían de promesas.

Las gaviotas se hallaban reunidas en Sesión de Consejo cuando Juan tocó tierra, y parecía que habían estado así reunidas durante algún tiempo. Estaban, efectivamente, esperando.

-¡Juan Salvador Gaviota! ¡Ponte al Centro! -las palabras de la gaviota mayor sonaron con la voz solemne propia de las altas ceremonias. Ponerse en el centro sólo significaba gran vergüenza o gran honor. Situarse en el centro por honor, era la forma en que se señalaba a los jefes más destacados entre las gaviotas. Por supuesto, pensó, la bandada de la comida esta mañana vio el Descubrimiento. Pero yo no quiero honores. No tengo ningún deseo de ser líder. Sólo quiero compartir lo que he encontrado, y mostrar esos nuevos horizontes que nos están esperando. Y dio un paso al frente.

-Juan Salvador Gaviota -dijo la mayor-. ¡Ponte en el centro para tu vergüenza ante la mirada de tus semejantes!

Sintió como si le hubieran golpeado con un madero. Sus rodillas empezaron a temblar, sus plumas se combaron, y le zumbaban los oídos. ¿Al Centro para deshonrarme? ¡Imposible! ¡El descubrimiento! ¡No entienden! ¡Están equivocados! ¡Están equivocados!

-Por su irresponsabilidad temeraria -entonó la voz solemne-, al violar la dignidad y la tradición de la familia de las gaviotas…

Ser puesto en el centro por deshonor significaba que le expulsarían de la sociedad de las gaviotas, desterrado a una vida solitaria en los lejanos acantilados.

-Algún día, Juan Salvador Gaviota, aprenderás que la irresponsabilidad se paga. La vida es lo desconocido y lo irreconocible, salvo que hemos nacido para comer y vivir el mayor tiempo posible.

Una gaviota nunca replica al consejo de la bandada, pero la voz de Juan se hizo oír: -¿Irresponsabilidad? ¡Hermanos míos! -gritó-. ¿Quién es más responsable que una gaviota que ha encontrado y que persigue un significado, un fin más alto para la vida? ¡Durante mil años hemos escarbado tras las cabezas de los peces, pero ahora tenemos una razón para vivir; para aprender, para descubrir; ¡para ser libres! Dadme una oportunidad, dejadme que os muestre lo que he encontrado. La bandada parecía de piedra.

-Se ha roto la hermandad -entonaron juntas las gaviotas, y todas de acuerdo cerraron solemnemente sus oídos y le dieron la espalda.

¿Os he dicho alguna vez que me encanta este libro?

Publicado en on 1 Abril, 2009 at 15:50 Dejar un comentario