Aquella tarde llegó a casa empapada por la lluvia y con el corazón lleno de nubarrones aún más tenebrosos que los que había en el cielo, ese cielo que tanto amaba estuviera como estuviera.
Pensó en todo lo que había pasado el año anterior y a pesar de que el balance era notablemente positivo, solo consiguió que dejase de llover, pero las nubes seguían oscureciendo sus sentimientos. Sabía que aquello no podía seguir así, que iba a entrar en una espiral de autodestrucción de la que iba a ser muy difícil salir.
Su gente estaba preocupada por ella y ella estaba convencida de que no la iban a dejar caer, y que si a pesar de estar allí caía la iban a levantar, aunque fuera a ostias. Pero era tan difícil, nadie era capaz de entender cuanto, aunque había alguno que era capaz de atisbarlo y hasta conseguía sacarle una pequeña sonrisa cuando estaba mal…
“Oh, vaya acaba de encender el skype...” movió el puntero del ratón hacia la videollamada “Hola?…“


Arbusto de la familia de las leguminosas, muy ramificado, puede alcanzar 2 m. de altura y se encuentra repleto de espinas largas, recias y puntiagudas.
Carece de hojas propiamente dichas y en su lugar forma espinas de cuya axila nacen pequeñas ramas, transformadas de la misma manera. Tiene unas flores vellosas divididas en dos labios muy profundos, con dos y tres dientecillos apicales.
Se cría en llanuras y laderas de las tierras sin cal y florece desde el invierno hasta la primavera, dependiendo de la zona geográfica donde se encuentre.

